Intervencion del Representante Permanente durante el período de sesiones sustantivo de 2010.
Embajador Gert Rosenthal

22 de Febrero de 2010

Asamblea General   •   Órganos Subsidiarios   •   Comité Especial Operaciones Mantenimiento de Paz

Señora Presidenta,

Guatemala quiere reiterar su apoyo a la labor que desarrolla este Comité Especial, único foro encargado de llevar a cabo un examen amplio de todos los asuntos relacionados con las operaciones de mantenimiento de la paz.  Asimismo, felicitamos a los miembros de la mesa y  extendemos nuestro reconocimiento a la Secretaría por su constante apoyo a los trabajos de este Comité Especial.

Nos asociamos a las intervenciones del Movimiento de los Países No-Alineados y el Grupo de Río, pero deseamos desde la perspectiva nacional complementar esas intervenciones con algunas reflexiones puntuales en esta materia.

Asimismo, agradecemos la presentación de los informes del Secretario General, y en especial el A/64/573 que se aboca directamente al tema que hoy nos ocupa, así como  otros documentos que servirán de base para las discusiones del Comité Especial.  También valoramos las presentaciones de los Secretarios Generales Adjuntos, Sr. Alain Le Roy y Sra. Susana Malcorra, todo lo cual nos permite visualizar en una forma concreta el estado de implementación de las recomendaciones formuladas por este Comité en la sesión del año pasado y los retos que ahora encaramos.

Señora Presidenta,

Como un país que se benefició directamente de una misión de las Naciones Unidas, Guatemala reconoce la fundamental importancia de las operaciones de mantenimiento de la paz de la Organización.   Se trata de una actividad básica de las Naciones Unidas y una herramienta indispensable de la labor de esta Organización; labor de la que somos participes como país contribuyente de tropas.   

Lo ideal, por supuesto sería un mundo que se desenvuelve en paz y seguridad, y que no requiere de operaciones de mantenimiento de la paz.  Sin embargo, en el mundo imperfecto en que vivimos, constatamos que las operaciones de mantenimiento de la paz enfrentan una demanda cada vez mayor, una magnitud creciente, mandatos cada vez más diversos,  y una creciente complejidad. Si bien es cierto que las Naciones Unidas han evidenciado su capacidad para asimilar estos cambios, los acomodos han sido lentos, y fuertemente afectados por restricciones financieras y técnicas.  Por eso, el tema de cómo potenciar la eficacia de las operaciones de mantenimiento de la paz ha estado en nuestra agenda desde hace muchos años, y hoy, más que nunca, exige respuestas. 

Señora Presidenta,

A lo ya dicho por el distinguido delegado del Reino de Marruecos en nombre del NOAL y Chile en nombre del Grupo de Rio,  quisiera agregar  las siguientes observaciones:

Primero, consideramos fundamental para esta Organización incorporar a la paz y seguridad un enfoque eficaz de integración y coordinación.  Esa coordinación es necesaria a todos los niveles: entre las distintas entidades del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz y del Departamento de Apoyo a las Actividades en el Terreno; entre éstos y los otros Departamentos y actores relevantes; entre la sede y el terreno; y sobre el terreno mismo, y en particular, con los países que aportan contingentes.

Segundo,  coincidimos con que es importante que las operaciones de mantenimiento de la paz cuenten con mandatos claros, factibles, verificables y adaptados a la situación peculiar de cada caso. Consideramos que en la elaboración y/o ampliación de los mandatos deberían tenerse en cuenta todas las herramientas en cuestión, sobre la base de una evaluación de las necesidades de cada caso.  La resolución 1353 (2001) del Consejo de Seguridad nos brinda una visión holística de lo que conviene hacer en esta materia. 

Tercero, incidentes recientes evidencian el entorno de inseguridad  en el que funcionan muchas misiones; por ello, instamos nuevamente a la Secretaría a que asigne la máxima prioridad al mejoramiento de la seguridad y protección del personal desplegado en el terreno, en particular frente a situaciones de crisis.  Por su parte, los Gobiernos anfitriones deben respetar los principios básicos de las operaciones de mantenimiento de la paz.  

Cuarto, en cuanto al proceso de reforma propuesto por la Secretaría, esperamos que la consideración de los informes y otras contribuciones adicionales que hemos recibido, promuevan un intercambio franco y abierto de opiniones entre los Estados Miembros en el que se tomen en cuenta las preocupaciones de todos.  Reiteramos que, a nuestro entender, estos procesos de reforma sobre las operaciones de mantenimiento de la paz deben seguir respetando estrictamente los propósitos y principios de la Carta, y enmarcarse dentro de los principios básicos del mantenimiento de la paz ya que los mismos constituyen una condición básica para el fortalecimiento de la legitimidad y eficiencia de las Naciones Unidas en esta esfera.   Al mismo tiempo, estamos en una situación privilegiada para capitalizar sobre las lecciones que nos deparan 60 años de experiencia, y pensamos que el rumbo general de las propuestas de la Secretaría apunta en la dirección correcta.

Quinto, las tareas de mandatos complejos y multidimensionales conforman un conjunto indivisible.  No existe jerarquía ni mayor importancia de una tarea sobre otra.  La falta de aplicación de una tarea incidirá en el rendimiento de las demás.  Es en ese contexto que hay que abordar el controvertido tema de la protección de civiles, contenida en algunos mandatos del Consejo. La evolución de este tema ciertamente depende de mejoras sustantivas en el entorno de la misión,  ya que una condición previa es proteger al protector.  Aun no nos queda claro dónde está el límite en el empleo de la fuerza por parte de una operación en el terreno.  

Sexto, como muchas delegaciones, tenemos dudas sobre el significado de operaciones ?robustas? de mantenimiento de la paz.    Al respecto, compartimos la idea de contar con una ?capacidad disuasiva? (deterrent capacity) con la finalidad, en último término, no de aumentar las probabilidades de tener que utilizar la fuerza sino, al contrario, de reducirlas. La utilización de la fuerza siempre debe ser el último recurso.    

Séptimo, en cuanto a tareas de consolidación de mantenimiento de la paz, creemos que esto también debe abordar los aspectos socio-económicos. Una incorporación temprana de estrategias de consolidación de la paz no debe equipararse a estrategias de salida que puedan repetir errores del pasado o resultar en reincidencia. Más bien requerimos una transición oportuna e inclusiva para maximizar la movilización de recursos y repartición de responsabilidades. Durante nuestra sesión debemos tener en cuenta las responsabilidades y competencias de los órganos relevantes, especialmente cuando este año corresponde la revisión de la Comisión sobre la Consolidación de la Paz

Octavo, en cuanto a la nueva estrategia global de apoyo para las operaciones en el terreno vemos con interés algunas de las reformas propuestas incluidas en el informe A/64/573 del Secretario General.  Entendemos que  apuntan a mejorar la logística y el apoyo a las actividades en el terreno, pilar importante para todos los países contribuyentes de tropas y para su personal desplegado en el terreno. Consideramos que es vital que esas propuestas sean analizadas en más detalle, caso por caso, teniendo en cuenta los tipos de servicio, las necesidades propias de cada misión, la eficiencia en el uso de los recursos, y por supuesto, las capacidades apropiadas y en todo momento respetando la unidad de mando.


Por último, y tomando en cuenta los puntos anteriores, estamos interesados en cualquier propuesta encaminada a mejorar el rendimiento de las operaciones para mantenimiento de la paz.  Existen propuestas interesantes que esperamos sean desarrolladas y debatidas, partiendo del ya clásico Informe Brahimi del 2000, y pasando por la propuesta ?Agenda de Reforma 2010?, la reestructuración del Departamento de Operaciones de Mantenimiento de la Paz (DOMP) y la creación del Departamento de Apoyo a las Actividades en el Terreno (DFS).  A todo ello se suman ahora las evaluaciones y recomendaciones contenidas en el documento ?Agenda de la nueva alianza: trazando un nuevo horizonte para las operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU?.   En los últimos años también se han logrado asociaciones interesantes y funcionales entre las Naciones Unidas e instancias regionales, sobre todo la Unión Africana.

En resumen, señora Presidenta, debemos dejar atrás las reformas incompletas, las tensiones en los sistemas de gestión y de mando, la desproporcionalidad entre los mandatos y los recursos así como los problemas de escala, ya que son aspectos que solo restan eficiencia a las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.  Mi delegación tiene la firme convicción que mediante una cooperación fortalecida y voluntad política, podemos lograr en el futuro operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz que estén a la altura de lo previsto en la Carta en estas materias. 

Muchas Gracias.

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Imágenes de Guatemala - Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT) www.visitguatemala.com
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